Comentario sobre el gobierno de la revolución ciudadana

Llenar de representantes pro partido de gobierno cada una de las esferas de poder de Ecuador ha sido la tónica de la autodenominada revolución ciudadana.

Gobierno orquestado bajo una gran campaña comunicacional, manejada con un toque populista e imagen proyectada luego de un minucioso estudio de la realidad local.

El primer paso fue hacer sentir a los más desposeídos que todo lo que habían perdido o no alcanzado era el resultado del mal trabajo de otros, de los de antes.

Hicieron creer a las bases que esa esperanza perdida había renacido y se abanderaron de ella, la torcieron como estaba planificado y, cuando ya todo estaba consumado y para mantener su estatus empezaron a dar limosnas a los votantes, a esas limosna la llamaron bono solidario.

El discurso populista lo encontramos por doquier, al más puro estilo del exiliado ‘loco que ama’, pero con la inteligencia a largo plazo de gestores más preparados.

Actualmente de boca del primer mandatario podemos escuchar maravillas de la revolución ciudadana y sus alcances, flores y más flores que son echadas desde los medios bajo control estatal y en las innumerables cadenas televisivas y radiales transmitidas desde palacio.

¿Acaso de tanto repetir una mentira esperan que se convierta en verdad?

Este extenso comentario pretende tan solo reflejar la opinión de otro sector, el de la clase media desprotegida, clase media que observa como el dinero de impuestos y sacrificios ecuatorianos es desperdiciado en “regalos”, que más parecen caridad a cambio de apoyo electoral y tranquilidad social para la “revolución”.

Yo quisiera más empleo, dinero a modo de préstamos, no regalos sino trabajo.